Llenar los días flojos es una preocupación de casi cualquier restaurante. Y la primera idea siempre es una promoción. A veces funciona. Otras veces el salón se llena, la cocina trabaja el doble y a fin de mes la cuenta da igual o peor.
La cuenta del descuento
El descuento sale del precio, pero el costo de la comida queda igual. Por eso un 20 % menos en el ticket es mucho más que un 20 % menos en lo que te queda.
Un martes de ejemplo
- Cubiertos de un martes normal
- 30
- Te queda por cubierto sin promo (80.000 − 32.000 de comida)
- 48.000 Gs.
- Te queda por cubierto con 20 % de descuento (64.000 − 32.000)
- 32.000 Gs.
- Cubiertos necesarios para quedar igual
- 45
Quince personas más solo para no perder. Hacé la cuenta con tu ticket y tu costo de comida: el número de equilibrio es la vara con la que medir la promo, no si el salón se ve lleno.
Promociones que suelen dejar más
- Sumar en vez de descontar: postre o bebida incluida en lugar de un porcentaje. Lo que regalás te cuesta tu costo, no tu precio de venta.
- Un combo pensado para el día flojo, con platos de buen margen y preparación rápida.
- Una promo para grupos: la mesa de cuatro que viene por la promo del martes pide más que una persona sola.
- Una promo solo para clientes que ya te conocen, avisada por WhatsApp, en lugar de un descuento para cualquiera.
Lo que vale más que el martes
Una promoción de día flojo también es una forma de que alguien pruebe tu cocina por primera vez. Si esa persona vuelve un viernes a precio completo, la cuenta cambia. Pero solo lo vas a saber si le pedís el contacto, por ejemplo con la reserva por WhatsApp, y le avisás la próxima vez.
Antes de lanzar cualquier promo, escribí dos números: cuántos cubiertos necesita para quedar igual y cuántos esperás. Si el segundo no supera cómodo al primero, cambiá la promo, no el cartel.
Después de cuatro martes con la promo, mirá los números reales contra esos dos. Esa es la diferencia entre llenar el salón y ganar plata llenándolo.