No hay nada de malo en vender por apps. Te ponen delante de gente que no te conocía y resuelven el reparto. El problema aparece cuando la app deja de ser una vía para conocerte y pasa a ser la única forma en que tus clientes de siempre te piden.
La cuenta de un solo pedido
Buscá en tu contrato el porcentaje de comisión que te cobra cada app, y calculá tu costo de comida: cuánto te cuesta la materia prima de un plato promedio. Con esos dos números alcanza.
Un pedido de ejemplo
- Ticket del pedido
- 100.000 Gs.
- Comisión de la app (ejemplo: 25 %)
- 25.000 Gs.
- Costo de comida (35 %)
- 35.000 Gs.
- Te queda por app
- 40.000 Gs.
- Te queda si el pedido es directo
- 65.000 Gs.
El 25 % es un ejemplo: usá el porcentaje de tu contrato, que cambia según la app y el acuerdo. Si el pedido directo lo repartís vos, restá también lo que le pagás al repartidor. Aun así, la diferencia suele alcanzar para cubrirlo.
El costo que no aparece en la cuenta
Hay una diferencia que no está en el ticket: el cliente que pide por la app es de la app. No tenés su número, no le podés avisar de un plato nuevo, no le podés mandar la promo del martes. Cada vez que quiera volver a comer lo tuyo, la app decide si te muestra a vos o al de al lado.
Pasar clientes de la app a tu WhatsApp
- Una tarjeta en cada pedido de app con tu WhatsApp y un motivo concreto para escribir directo: un postre de regalo en el primer pedido directo, por ejemplo.
- Tu ficha de Google Maps con el botón de WhatsApp y el menú actualizado, para que quien te busca por nombre llegue a vos y no a la app.
- Respuesta inmediata cuando escriben, con el menú y cómo pedir. Si pedir directo es más lento que pedir por la app, vuelven a la app.
- Una lista de clientes que ya pidieron directo, para avisarles de novedades sin depender de nadie.
La meta no es dejar las apps. Es que la app te traiga clientes nuevos y que los que ya te conocen te pidan a vos.
Hacé la cuenta con tus números de un mes: cuántos pedidos entraron por app y cuántos directos. Si la mitad de los de app son clientes que ya te pidieron antes, ahí está la plata que más fácil se recupera.