"Promocionar publicación" es el botón más fácil de apretar en Instagram. Por eso también es donde más plata se va sin que nadie sepa si volvió. La app te dice cuánta gente vio el anuncio. Nunca te dice cuánto vendiste.
Lo que necesitás anotar
- Cuánto gastaste en la promoción, el número exacto que te cobraron.
- Cuántos mensajes llegaron por ese anuncio. Preguntá "¿nos viste en Instagram?" o usá un texto propio en el botón de mensaje para reconocerlos.
- Cuántos de esos mensajes compraron, y por cuánto.
- Tu margen: de cada 100.000 Gs. que vendés, cuánto te queda después de pagar la mercadería.
La cuenta completa, con un ejemplo
- Gasto en la promoción
- 350.000 Gs.
- Mensajes que llegaron por el anuncio
- 28
- Compraron
- 6
- Venta total
- 1.260.000 Gs.
- Margen bruto (40 %)
- 504.000 Gs.
- Resultado después del anuncio
- 154.000 Gs.
Ojo con comparar el gasto contra la venta: 1.260.000 contra 350.000 parece un éxito enorme, pero lo que te queda es el margen, no la venta. Con tu propio margen el resultado puede darte positivo, cero o negativo, y cada uno te dice algo distinto.
Cómo leer el resultado
- Positivo: repetí la misma publicación o una parecida, con el mismo público. Subí el presupuesto de a poco, no de golpe.
- Cerca de cero: mirá la conversión antes que el anuncio. Si llegaron 28 mensajes y compraron 6, quizás el problema está en cómo se respondieron los otros 22.
- Negativo con pocos mensajes: el anuncio no le habló a la gente correcta. Cambiá el producto, la foto o la zona antes de volver a gastar.
- No lo podés calcular: ese es el primer arreglo. Sin saber de dónde vino cada mensaje, cualquier decisión es a ojo.
Una promoción que no vendió no es plata perdida si te dejó el dato. Lo que sí se pierde es promocionar tres veces sin anotar nada.
Hacé esta cuenta con cada promoción durante un mes. Al final vas a tener una lista corta de lo que vende y lo que no, y la próxima vez el botón de promocionar deja de ser una apuesta.